Los Despachos.

http://www.spiegel.de/flash/flash-24861.html

martes, 7 de junio de 2016

"Reflexiones en Voz Alta de un Militante Socialista"


¿Cómo podría hacerle llegar a es@s endiosad@s representes "federales", 
como Fdez. Vara, J. Lambán, Garcia-Paje,...., entre otr@s, esos, mal llamados,
que tal vez se lo creen, barones/as del partido, lo que pienso, tal vez lo que pensamos, decenas de miles de militantes?:
Vosotros/as sois un@s companer@s que nosotr@s os hemos elegido para luchar por un país mejor, más libre y justo y con igualdad de oportunidades; para que la ciudadanía, trabajadora o en paro, que está en peores condiciones pueda conseguir unas condiciones de vida dignas; y no un@s dirigentes que, conseguidos sus cargos, olvidan las anteriores premisas y se dejan llevar por su "exclusivo" interés; que hablan sin pensar a quién/es representan. Que no dejan de poner inconvenientes a quien, democráticamente, fue elegido S. G. y candidato para la Presidencia del Gobierno de España. Que, incluso, pusieron y ponen trabas a posibles pactos similares a los que a ell@s les mantienen en el poder. 

Que piensen a qué intereses sirven; que no se les ha concedido un poder omnímodo, sino delegado en representación de la ciudadanía votante.

Por ello les pido (más elegante que decir les exijo): que luchen con fuerza y convicción  por conseguir los fines de l@s ciudadan@s militantes o votantes del  partido al que representan; que sean leales con ell@s, que sepan asumir responsabilidades por su, hasta ahora, incomprensible postura/actuación, es decir que dimitan si no están dispuest@s a hacerlo antes de que, como viene sucediendo y seguirá, l@s militantes y votantes las asuman en su lugar dimitiendo como tales (dándose de baja) ya que ellos no tienen la valentía y honradez de hacerlo.

No se puede exigir a la militancia lo que no se está dispuesto a asumir como dirigente.

Un viejo militante,  Pepe Valdivia Poyato.

martes, 15 de marzo de 2016

En Los Muros de la Memoria



Gironella habló de un millón de muertos en nuestra Guerra Civil y la investigación posterior calcula una sobre mortalidad de 540.000 y de 576.000 de caída de la natalidad en ese evento. La posterior represión puede cifrarse en 200.000 de las cuales en retaguardia 50.000 y en zona nacional 100.000 personas habrían sido asesinadas. A ellas hay que añadir 50.000 ejecuciones en la represión franquista subsiguiente. En 1940 había más de 270.719 reclusos en las cárceles del Régimen. En la provincia de Córdoba se calcula que 9.652 personas fueron asesinadas durante la guerra.
Estas estimaciones aún están sometidas a revisión. Las víctimas producidas por el bando republicano han sido bien identificadas y reparadas mientras que las producidas por el bando sublevado han sido ignoradas y mancilladas en la larga noche de la dictadura franquista y a día de hoy adolecen de serias dificultades para su cuantificación e identificación. España con más de 114.000 desaparecidos es el segundo país del mundo tras Camboya en el ranking de las desapariciones forzadas. En Córdoba capital hubo 109 detenidos por Bruno Ibáñez en una semana. Todos los días había ejecuciones en el cementerio y en las carreteras que salían de la ciudad.
Además durante la dictadura franquista España se convirtió en una enorme prisión. La utilización de los reclusos como esclavos productivos, el secuestro y robo de bebés, los procedimientos penales sumarísimos con ejecuciones criminales y arbitrarias, los campos de concentración, el destierro en España y el exilio fuera de ella configuran un periodo de odio y exterminio que nos dan pie para hablar de un holocausto genocida.
La eliminación sin escrúpulos ni vacilación de todos los que no piensen como nosotros”, en palabras del director del golpe de 1936 General Mola, establece la directriz genocida que define el holocausto español. Se quema entero (eso significa holocausto), se sacrifica a todos los que no piensan como nosotros. Y esa acción, en tiempo de guerra y/o paz, la intención de destruir en todo o en parte un grupo nacional tipifica el delito de genocidio establecido por la ONU en 11Dic del 1948. La aniquilación de ese colectivo “que no piensa como nosotros” fue la tarea a la que tenaz e implacablemente se aplicaron los verdugos sublevados. “El holocausto españo”l es la denominación que Paul Preston ha consagrado en un libro homónimo en el que estudia la realidad que referimos.
Son autores de genocidio no solo los autores materiales, sino los que tomen acuerdos y los que inciten a él de forma pública. También es punible la tentativa y la complicidad. Y se concretan los hechos constitutivos de ese delito: muerte violenta, atentado grave a la integridad física o mental, sumisión del grupo a condiciones de existencia que acarreen su destrucción física total o parcial, las medidas tendentes a disminuir los nacimientos o el traslado forzoso de niños de un grupo a otro. España se adhirió al Acuerdo en 1968 y en 1971 incluyó el delito de genocidio en su Código Penal.
En este fuego ardió el colectivo de “los que no piensan como nosotros” al que se referían los golpistas. Y si bien a lo largo de la contienda los dos bandos instigaron al odio que condujo al exterminio del contrario, será el vencedor y la represión desatada en la posguerra a quien corresponde la palma. Ese afán exterminador de los rebeldes, el programa de terror y exterminio llevado a cabo para imponer la victoria fue implacable y larguísimo. Maestros de escuela, masones, izquierdistas, republicanos, médicos, abogados, sindicalistas, mujeres, todos los que estigmatizados por su ideología republicana y de izquierdas eran sospechosos de propagarla. También los por si acaso sirvieron de escarmiento.
Hasta 1985 el gobierno no emprendió acciones para proteger los archivos del país. Millones de documentos se perdieron en ese interregno. Por eso los muertos siguen en las cunetas y en las fosas comunes entre la incuria y el olvido. Por eso están esas personas desaparecidas a día de hoy y por eso la reivindicación de los movimientos memorialistas de recuperar la memoria de esas víctimas. Ian Gibson, en su último libro “Poeta en Granada”, dice que España no ha tenido todavía la valentía de afrontar su holocausto.
Afirma Paul Preston que una visión estadística del holocausto español es incompleta y difícilmente llegará a concluirse nunca. Además no conseguirá jamás plasmar el horror que hay detrás de las cifras: el holocausto español, nuestro holocausto. Algo que está aún por reivindicar.
Los muros de la memoria que piadosamente acogen los nombres de los desaparecidos y asesinados no son más que el homenaje que rendimos a unas personas cuyo holocausto no debe quedar en vano. Tenemos el deber de exhumar, identificar y restituir dignamente a sus herederos los restos que ahora están desaparecidos. Cuando lo hagamos los nombres que proclaman los muros serán algo más que una labor de búsqueda en archivos. Serán como decía Miguel Hernández en “Viento del pueblo” en 1937.

Caídos sí, no muertos, ya postrados titanes,
Están los hombres de resuelto pecho
Sobre las más gloriosas sepulturas”.


Esa gloria que tienen es la que aquí parece que aún les falta. Restituirla es nuestro deber. Y darle gloriosa sepultura.

Manuel Díaz Povedano

Presidente
Foro Ciudadano para la Recuperación

de la Memoria Histórica de Andalucía

domingo, 27 de septiembre de 2015

Forges se ha despachado a gusto (FORGES)

Forges se ha despachado a gusto. ¡¡ Digno de leerse !!

Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es de todo punto necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. 

Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.

Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros. 

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia. 

- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura. 

- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional. 

- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.
 
- Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.
 
- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.
 
- Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.
 
- Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.
 
- Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.
 
- Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.
 
- Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo. 

ANTONIO FRAGUAS DE PABLOS (FORGES)

sábado, 12 de abril de 2014

Hablan los torturados por el franquismo

Varios torturados durante el franquismo narran las torturas a las que fueron sometidos por la policía española en Asturias.

La Justicia española ha devuelto recientemente el pasaporte a "Billy, El Niño", policía español acusado por torturas por la Justicia argentina, que pide su extradición para ser juzgado allí por sus crímenes ante la falta de procesos judiciales en España.

11.04.2014 · · (Asturias, España): Rubén Vega · Alejandro Zapico · AFOHSA · PENSAR


 http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=UaC_QvogwhY

De forma similar a la violación, la tortura constituye un crimen estigmatizador que pesa sobre las víctimas, creando una situación de doble injusticia en la que a las vejaciones sufridas se añade el carácter vergonzante que puede llegar a tener para quienes la sufrieron. Cuando hechos tales suceden en el marco de una dictadura, la acción legal en busca de justicia para las víctimas y castigo para los torturadores resulta inviable. Pero incluso más allá de la pervivencia de un régimen dictatorial, del trauma que representa una experiencia de este tipo y del silencio a que frecuentemente da lugar se deriva la impunidad de los perpetradores, no ya en el plano judicial sino también en el social. De este modo, quienes han violado reiteradamente los derechos humanos pueden aparecer como probos servidores del Estado y eficientes funcionarios sin tacha, en tanto que sus víctimas arrastran, a menudo para el resto de sus vidas, la merma de autoestima y la ausencia de reconocimiento y de reparación.


Contrarrestar estos fenómenos requiere una labor de restitución de la verdad, documentando históricamente los hechos con el debido rigor, afirmando socialmente una memoria reparadora de la injusticia, reivindicando el sufrimiento de las víctimas y otorgándoles la palabra para que puedan hacer oír su voz. Si son portadores de un trauma acrecentado por el silencio y el olvido, cabe apelar al poder terapéutico de la palabra como medio de superación. Y, al mismo tiempo, realizar socialmente un ejercicio de higiene democrática.

 

lunes, 7 de abril de 2014

Norman Bethune, el médico que ayudó a las víctimas de la desbandá

 

http://www.andalucesdiario.es/wp-content/uploads/2014/03/Bethune2web.jpg

Olivia Carballar 


“Imaginaos ciento cincuenta mil hombres, mujeres y niños que huyen en busca de refugio hacia una ciudad situada a cerca de doscientos kilómetros de distancia. No hay más que un camino. No hay más vía de escape. Y este camino, encajonado entre los altos picos de la Sierra Nevada y el mar, cortado en sus mismos tajos, sube y baja, desde el nivel del mar a las montañas, en declives de más de 30 metros”. Quien escribe este párrafo no se lo imaginó. Lo vivió. Lo fotografió. Lo contó. Y ayudó a muchos de esos hombres, mujeres y niños a salvar sus vidas. Es Norman Bethune, un médico canadiense que llegó desde Barcelona a Almería, con un camión con sangre para practicar transfusiones, el 10 de febrero de 1937, en plena desbandá del pueblo malagueño.

“En Almería supimos la noticia de la caída de Málaga y nos aconsejaron que no siguiésemos nuestro camino”, cuenta Bethune en su relato El crimen del camino Málaga-Almería, que acaba de ser reeditado por la Consejería de Administración Local y Relaciones Institucionales. Él y su ayudante, Hasen Sise, continuaron a bordo de la UVI móvil de aquel momento. Un cambión ambulancia pintada de gris, conducida por otro canadiense, con el siguiente letrero: “Servicio permanente de transfusión de sangre”. “Llévate a este, mira este niño. Este va herido. Niños con los bracitos y las piernas enredados en trapos ensangrentados; niños sin zapatos, con los pies hinchados; niños que lloraban desesperados de dolor, de hambre, de cansancio. Doscientos kilómetros de miseria. Imaginaos lo que serían cuatro días de andar escondiéndose en el puerto”. ¿A quién elegir? ¿A quién ayudar ante la multitud de padres clamando ayuda? El doctor y sus ayudantes terminaron desmontando el interior de la ambulancia y la usaron para trasladar a los más necesitados, sobre todo a los niños.
El profesor Majada, delante del televisor, horrorizado por las imágenes de la guerra de Yugoslavia, se dijo: “Esto es lo mismo que lo que vi en aquellas fotografías”
El Parlamento andaluz acoge estos días la exposición Norman Bethune. La huella solidaria, organizada por el Centro Andaluz de Fotografía (CAF). La muestra, que acoge las únicas fotografías que dan testimonio de aquel horror, está acompañada por una publicación trilingüe (español, inglés y francés) que contiene, junto a las imágenes, las narraciones del propio Bethune y de cómo vivió la tragedia que sufrieron los civiles malagueños, e incluso, testimonios de quienes entonces eran unos niños recopilados por el comisario de la exposición y coordinador de la publicación, Jesús Majada. “Yo me encontré con ese horror de casualidad. Me dedicaba a estudiar cómo los extranjeros veían a los andaluces y tuve noticias sobre un médico que había escrito un libro sobre el crimen del camino Málaga-Almería. Lo encontré en una biblioteca de Cataluña“.

El profesor Majada no tenía ni idea en ese momento de lo que habían vivido estas personas a pesar de que llevaba treinta y tantos años viviendo en Málaga. Hasta que un día, delante del televisor, horrorizado por las imágenes de la guerra de Yugoslavia, se dijo: “Esto es lo mismo que lo que vi en aquellas fotografías”. Nada decían los libros de esa historia tan cercana que, sin embargo, sí estaba presente en muchas familias malagueñas. “Era una historia muy viva que estaba silenciada”, añade Majadas. Entonces tampoco se hablaba de memoria histórica. Ni cuando se expuso por primera vez esta muestra, hace diez años, que ha recorrido ya una docena de ciudades españolas y ha pasado por Montreal y México.

Durante cinco días, sin apenas descansar ni dormir, este médico canadiense salvó vidas y ayudó a muchas familias desfallecidas y hambrientas, “a costa de poner él mismo en riesgo su propia existencia y la de sus heróicos ayudantes”, escribe el director general de Memoria Democrática de Andalucía, Luis Naranjo, en el prólogo del libro reeditado. Héroes, sin embargo, ignorados en España. “Hasta hace muy poco el hospital principal de Málaga se llamaba Carlos Haya, el aviador que bombardeó la ciudad”, recuerda Majada. “Bethune debe ser recuperado como parte importante de la memoria democrática de este país, ya que representó como pocos los valores de solidaridad, resistencia y lucha por la libertad y la justicia que constituyen el mayor patrimonio histórico de las clases trabajadoras”, añade Naranjo.
“Cuando se habían alejado los aviones levanté del suelo los cadáveres de tres niños que habían estado tres horas de pie en una cola esperando su ración de una taza de leche condensada y un pedazo de pan”
Deliberadamente arrojaron diez bombas en el centro mismo de la ciudad, en la calle principal, donde, amontonados en el pavimento, dormían exhaustos los refugiados. Cuando se habían alejado los aviones levanté del suelo los cadáveres de tres niños que habían estado tres horas de pie en una cola frente al Comité Provincial de Evacuación, esperando su ración de una taza de leche condensada y un pedazo de pan, único alimento disponible. La calle parecía un degolladero, con los muertos y los agonizantes, alumbrado por las llamas de los edificios que ardían”, escribió Bethune. “¿Qué crimen habían cometido estos hombres de la ciudad para ser asesinados de modo tan sangriento?”, se preguntaba el médico. “Su único crimen había sido el de votar por un Gobierno del pueblo”.

En 1938, Bethune viajó a China para unirse al Ejército Popular, donde ejerció como cirujano de campaña. Las condiciones insalubres en las que operaba le provocaron una septicemia que le causó la muerte el 12 de noviembre de 1939. Este año justamente se cumple el 75 aniversario de su fallecimiento. En China es una figura legendaria. En Canadá, un genio. En España, de momento, un desconocido.




domingo, 6 de abril de 2014

Víctimas del franquismo en el Parlamento Europeo [vídeo I]

Las víctimas del franquismo llevaron su causa a las instituciones europeas en Bruselas y pidieron apoyo para sus reivindicaciones.

http://youtu.be/E3nmGAn3dlw

La delegación de la Plataforma por una Comisión de la Verdad sobre los crímenes del franquismo visitó el Parlamento Europeo, el pasado 4 y 5 de marzo de 2014, para denunciar el desamparo de las víctimas en España y pedir el apoyo de la Eurocámara a sus reivindicaciones de verdad, justicia y reparación.

Los miembros de la plataforma por la Comisión de la Verdad en el interior del parlamento europeo
Los miembros de la plataforma por  la Comisión de la Verdad en el interior del parlamento europeo
En la primera jornada, la delegación se reunió con el vicepresidente del Parlamento Europeo, Miguel Ángel Martínez, y los europarlamentarios socialistas Vicente Garcés y Antonio Masip. La delegación solicitó al grupo socialista apoyo para defender ante las instituciones europeas la constitución de una Comisión de la Verdad en España. El presidente del grupo socialista español, Juan Fernando López Aguilar saludó a los representantes de la Plataforma.

 

 

Víctimas del franquismo en el Parlamento Europeo [vídeo II]

23 marzo, 2014 por #comisiondelaverdad     La causa de las víctimas en el Parlamento Europeo

http://youtu.be/_TK474MhIXI

  • Sus testimonios, sus denuncias, sus reivindicaciones

  • Se reclamó el apoyo de la Eurocámara a la demanda de verdad , justicia y reparación

  • Se presentó un escrito ante la Comisión de Peticiones, en el que se denunció el abandono de las víctimas y el incumplimiento de la legalidad internacional.

  • Se pidió a Europa que exija la constitución de una Comisión de la Verdad sobre los crímenes del franquismo en España que emane del parlamento.

En la sala del Parlamento Europeo dónde se celebró la jornada 

En la sala del Parlamento Europeo dónde se celebró la jornada

El pasado 5 de marzo, la delegación de la plataforma por la Comisión de la Verdad expuso la causa de las víctimas del franquismo en Bruselas.En la sede del Parlamento Europeo, víctimas y miembros de la plataforma denunciaron el total abandono que sufren por parte del estado español y desgranaron sus reivindicaciones.

Bajo el título “En Europa buscando verdad, justicia y reparación para la víctimas del franquismo”, se realizó la conferencia que fue organizada por el grupo de IU en Bruselas y Williy Meyer y contó con el apoyo y la presencia de los parlamentarios Izaskun Bilbao del PNV, Raul Romeva de ICV, y Vicente Garcés, Inés Ayala y Antonio Masip del Psoe. La delegación de la plataforma por Andalucía recibió apoyo del Director General de la Memoria Democrática de Andalucía, Luis Naranjo que también intervino en el acto.

Al finalizar la exposición, la plataforma hizo entrega de un escrito a la Comisión de Peticiones de la Eurocámara. En el texto, que se presentó con el aval de quinientas víctimas, se pide a la eurocámara y a la Comisión que exijan al gobierno español el cumplimiento de las recomendaciones de la ONU y legalidad internacional en materia de derechos humanos.