Los Despachos.

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lunes, 5 de marzo de 2012

"Yo no" me llamo "Javier" ¿Y tu Como te llamas?

Esta reflexión, debemos conocerla y trasladarla, El PP está intentando las mismas estrategias que tanto le sirvió en las elecciones generales, comprando votos con falsedades, ocultaciones y luego utilizarán la fuerza de los votos de los engañados para hacer lo contrario de lo que se prometió o se ocultó.

Es una técnica militar. Se esconden las perversas estrategias hasta que se ocupa el territorio y luego se puede hacer lo que convenga porque la ciudadanía está apresada por sus votos.

Frente a la trama está la legitimidad de la democracia como principio. Si el gobierno hace trampas con lo votos de los ciudadanos, éstos tienen legitimidad para denunciar el fraude y manifestar su protesta. La humillación que produce el engaño puede llegar a situaciones imprevisibles.

Que el señorito Arenas sufra su 4ª derrota electoral.

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A medida que se concretan las amenazas del Gobierno del PP con los terribles ajustes presupuestarios, aunque ahora nos anuncie un déficit para 2012 del 5,8% pero manteniendo para 2013 el 3%, el Partido Popular de Andalucía hace esfuerzos desesperados para convencernos, a andaluces y andaluzas, de que ellos aquí no recortarán ni el gasto social, ni los derechos sociales ni el empleo público. En su desesperación, intentan convencer al electorado de que el PP puede soplar en Madrid y sorber en Andalucía.

Ante la proximidad de las elecciones andaluzas del 25 de marzo, el PP Andaluz reniega, pasa de puntillas, o elude sin más, cuantos recortes impone o anuncia el gobierno del PP.

En Andalucía, si el PP gana las elecciones del 25M, la eliminación y destrucción de derechos que supone la reforma laboral, no tendrá efecto alguno, se empeñan en repetir una y otra vez los candidatos de la derecha andaluza. La subida de impuestos que han hecho recaer masivamente sobre los trabajadores y profesionales liberales, aquí ni la notaremos, quieren hacernos creer.
Por supuesto, el tsunami que el PP ha provocado en el empleo público, la sanidad, la educación, los servicios sociales, o la dependencia en otras comunidades, y cuyas secuelas serán de horrorosas consecuencias ahora que pretenden hacer recaer el mayor esfuerzo del objetivo de déficit sobre las autonomías, en nuestra tierra ni nos rozará, se atreven a proclamar sin rubor alguno.

De hecho, en el programa electoral del cambio que Andalucía necesita, el Partido Popular no concreta nada sobre ninguna de las medidas valientes, o con cojones, según la terminología empleada por una parte de la derecha andaluza, para referirse a los recortes que adoptarán para hacer lo que hay que hacer.
El “estilo Cospedal”, de sutil nitidez democrática, o el “estilo aristocrático” de la marquesa presidenta de la comunidad de Madrid, de tan profunda humanidad y sensibilidad en sus apreciaciones y decisiones, no traspasará la frontera de Despeñaperros, ¡¡esto señores, va a ser otra cosa¡¡ gritan en los mítines con absoluto desparpajo.

La estrategia que el Partido Popular utilizó en las elecciones generales del 20N pasado le produjo magníficos resultados. Acosaron y acusaron sin piedad a los demonios socialistas culpándolos de todos los males del averno, creado precisamente por el capitalismo salvaje y la ideología ultraliberal que el PP defiende a capa y espada. Y todo ello, sin asumir más compromisos electorales que la “salvación” de los ciudadanos de las garras derrochadoras socialistas. Y con promesas paradisíacas que generarían creación inmediata de empleo,
bajada de impuestos, resolución de la crisis; felicidad en suma, bajo el firme, seguro y paternal mandato de la derecha.

Se pasearon por España con ese cinismo electoral de derecha prepotente que consideró absurdo, además de un riesgo innecesario, asumir compromisos electorales concretos.

Sobre todo estando seguros, como estaban, de que ante la desesperación creada por la crisis y por su manera tan desleal de ejercer la oposición política, los ciudadanos caerían en su trampa electoral.

Ese vuelve a ser el juego ahora, de cara a las elecciones del próximo día 25 en Andalucía.

La misma estrategia y el mismo cinismo electoral. Así es como se pasea ahora el PP andaluz se pasea por cada rincón de nuestra comunidad prometiendo a cada cual lo que necesita oír según sus necesidades.

Y lo hacen a sabiendas de que lo que pondrán en marcha, en caso de alcanzar el poder, nada tiene que ver con el empleo que prometen, con el mantenimiento de los servicios públicos que juran y perjuran preservar sin que se les mueva un músculo de la cara, o con las libertades y derechos ciudadanos, históricamente tan importantes para la derecha andaluza.

Que el PP Andaluz ha optado por afrontar las elecciones andaluzas con el mismo cinismo electoral con el que Rajoy afrontó las generales del 20N, queda claramente de manifiesto cuando, sólo 48 horas después de que el ministro de Guindos plantee que se perderán a lo largo de este año 630.000 empleos más, el PP de Andalucía se atreva a presentar de nuevo cien, doscientas medidas... no sé ya cuántas han presentado, que van a crear empleo.

El gobierno del Partido Popular, curándose en salud, reconoce que este año no sólo no se va a crear empleo, sino que gracias a la reforma laboral, entre otras medidas adoptadas por ellos, será un auténtico milagro que no lleguemos a los 6.000.000 de parados. Ellos saben, aunque aún no lo digan, que en 2013 si no cambian la política económica se seguirá perdiendo empleo. Ayer mismo, Rajoy en Lucena mitineando, emplazaba para dentro de dos años a comprobar los resultados de sus políticas de empleo.

El PP de Andalucía, entiendo que en el mismo mitin, debió afirmar justo lo contrario: en Andalucía crearán empleo si o sí, a partir del 25 de Marzo.
Este juego electoral que devalúa la política, haciendo del cinismo y la falta de ética algo natural, no es otra cosa que una bofetada contra nuestros derechos democráticos y el respeto que merecemos como ciudadanos:

El derecho a conocer con exactitud qué medidas van a adoptar aquellos que nos
gobiernen.

El derecho a poder pronunciarnos con libertad y seguridad el día de las elecciones
sabiendo lo que votamos y las consecuencias que va a tener sobre nuestras vidas y las de nuestra gente.

Ese juego de intenciones ocultas, entre enunciados difusos y promesas irrechazables, que le salió bien al Partido Popular el 20 de noviembre pasado, en definitiva no es más que la demanda de una fe ciega o la apuesta por una traición a los electores.

El 25 de Marzo próximo habrán transcurrido 126 días desde el 20N.

Pero ahora ya sabemos que el paro no es culpa del gobierno si éste es de la derecha, aunque el paro siga creciendo, sino de la crisis económica internacional.
Ahora ya sabemos que aunque el Partido Popular de Andalucía siga planteando en su programa electoral reducciones de impuestos, vamos a pagar cuantos impuestos consideren necesarios.

Ahora ya sabemos que la creación de empleo será cuando el crecimiento económico lo permita si no se invierte en crear empleo y curiosamente han decidido que hay dinero para prestar a los bancos, pero no para invertir directamente en planes de empleo.

Ahora ya sabemos que, por culpa de la Reforma Laboral del PP, a la destrucción de empleo privado se van a sumar masivamente la pérdida de empleos públicos, y que a los andaluces nos van a tocar un par de cientos de miles de empleos perdidos más.

Ahora ya sabemos que nuestros derechos laborales son y serán papel mojado por la misma Reforma Laboral. Para los que tienen empleo o lo tengan en un futuro.

Ahora ya sabemos que la sanidad andaluza, la educación, los servicios sociales, la dependencia, ¡nuestros servicios! corren un gravísimo riesgo.

Hoy, 105 días después del 20N, ya tenemos suficientes certezas como para que la opción de la derecha andaluza por el cinismo electoral, no confunda a nadie.
Suficientes certezas como para saber que cuando hablan de cambio, no se trata de otra cosa que de la vuelta a su añorado pasado. A un pasado contra el que hemos luchado tanto la mayoría por superar, como para habernos ganado el derecho de no volver a él, por mucho que en defensa de sus privilegios, la derecha lo intente.

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