Los Despachos.

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viernes, 20 de julio de 2012

Para oposición a Rajoy, "la de Patxi López"

Cuando Antonio Basagoiti rompió el pacto político que le unía al PSE-EE jamás pensó en el efecto boomerang que le supondría. Los populares vascos rompieron el acuerdo, incapaces de digerir por más tiempo las incipientes críticas del lehendakari, Patxi López, a las primeras medidas de ajuste de Mariano Rajoy. Fue entonces cuando dinamitaron el acuerdo para así reclamar con urgencia el adelanto de las elecciones y evitar el inevitable desgaste que les endosa el Gobierno central. Era solo el comienzo de su calvario y la reactivación inesperada de su antiguo socio.

Hoy, dos meses y medio después de aquella ruptura, el escenario se ha sacudido: López despliega una bandera ideológica libre de ataduras, el discurso socialista recupera súbitamente sus diluidas esencias de izquierda, el PNV asiste perplejo a la defensa del autogobierno por parte de un lehendakari del PSE-EE cuando siempre se ha considerado un patrimonio nacionalista, y los populares, atrincherados en la defensa de las instituciones que gobiernan en Álava, aguantan estoicos el chaparrón sin saber cuándo acabará ni el alcance de la erosión.

El lehendakari, por tanto, se ha encontrado un botín político, precisamente cuando su precariedad parlamentaria más lo necesitaba, pero debe ser consciente también de que juega con pólvora. Dispone ahora de una evidente capacidad de maniobra, suficiente para consolidar una acción de gobierno con calado electoral de la que adolecía. Así las cosas le permitirá alejar, sin duda, la sombra permanente de las urnas que le acecha aunque es consciente de que, pese a todo, está abocado a ser la tercera fuerza en las próximas elecciones autonómicas. por detrás de PPNV y Euskal Herria Bildu.

Pero la rebelión del lehendakari contra los ajustes del Gobierno central compone un estribillo que agrada a nivel de calle porque entronca con una inquietud social, que también va tomando cuerpo en Euskadi a pesar de disponer de mejores cifras macroeconómicas. Sin embargo, López sabe que esta afrenta permanente a los recortes de Mariano Rajoy puede salir muy cara en un futuro inmediato. La intencionada apuesta por el mantenimiento inalterable del estado de bienestar coincide con una escalofriante caída de la recaudación, general en los tres territorios vascos, que aboca a un amparo necesario pero agobiante de la deuda pública.

Con la exhibición de su estrategia, Patxi López envía una nítida fotografía al resto de su partido, a cuya ejecutiva federal pertenece por deseo expreso de Alfredo Pérez Rubalcaba. Con su pulso tendido al Gobierno central, el PSOE ya sabe que en Euskadi su oposición al Gobierno Rajoy no es timorata. Y el gesto, en los tiempos que corren para el socialismo que se busca a sí mismo, quizá no resulte baladí para muchos.

 Juan Mari Gastaca | 17 jul 2012

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